En las primeras semanas de Nuevo año hacemos compromisos porque deseamos tener un año mejor que el que ha terminado. Algunos los llaman resoluciones; yo los llamaré compromisos. Estos son algunos compromisos que hacemos

  • Me comprometo dejar el trago en el nuevo año.
  • Me comprometo a dedicar más tiempo a mi familia y menos tiempo a las novelas.
  • Me comprometo hacer ejercicio y bajar algunas libras.

Las estadísticas dicen que el 90% de los compromisos o resoluciones de año Nuevo terminan antes de terminar el mes de febrero; Aun así, vengo a proponerles cinco compromisos con Dios para el Nuevo año. 
Escoge compromisos que glorifique a Dios y bendigan a tu familia.

Estos cinco compromisos pueden cambiar tu vida; la vida de tu familia; la vida de tu iglesia y la vida de las personas que tienes influencia. No se puede ver resultados diferentes si seguimos hacienda lo mismo.

Comprometete a:
OLVIDAR TUS FRACASOS

El apóstol Pedro fue un hombre de fe en Jesucristo; pero en sus primeros años de ministerio mostro que era impetuoso, cosa que lo llevó a vivir terribles fracasos. El fracaso es parte de la vida. Dios permitió los fracasos de Pedro porque estaba deseoso de madurar y servir a Dios. Dios no recompensa la rebeldía ni el pecado. Pero bendice a los que se arrepienten y aceptan la corrección como una herramienta para el crecimiento cristiano. Probablemente todos nosotros preferiríamos crecer en nuestra fe sin cometer fracasos ante los ojos de Dios, pero no podemos negar que los fracasos son instructivos. El fracaso enseña que es mucho más sabio y provechoso ser obedientes a la Palabra de Dios.

Fracasamos de diferentes maneras:

Primero: Fracasamos cuando tenemos expectativas muy altas de nuestras posibilidades y cuando no llegamos a lograr nuestras expectativas nos sentimos fracasados.

Segundo: Fracasamos cuando no sabemos aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Probablemente es en nuestras relaciones con las personas donde experimentamos nuestros más grandes fracasos. Es posible que todos tengamos una lista de personas con las cuales sentimos que hemos fracasado en alguna forma de relación. Todos hemos hecho cosas a las personas que hemos lamentado y deseamos retroceder el tiempo para deshacer tan lamentables fracasos.

Tercero: Pero también hemos fracasado en nuestra fe y ministerio. Hemos abandonado nuestro ministerio; hemos dejado de reunirnos como la Palabra lo manda; hemos llegado de mal humor a la iglesia y no hemos recibido la palabra; alguien nos convenció que somos fanáticos y fuimos y cometimos cosas que nos arrepentimos.

¿Qué podemos hacer con nuestros fracasos? La Biblia dice: Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante. (Filipenses 3:13b, RVR1960)

Los fracasos se quedan registrados en la mente y pueden paralizarnos, hacernos sentir culpables y destruir nuestra iniciativa y gozo de vivir, y en algunos casos hacernos vivir enojados, resentidos, o frustrados. 

El sentimiento de fracaso viene por diferentes motivos. Fracasó tu matrimonio; tomaste decisiones equivocadas; dijiste palabras que te arrepientes de haberlas dicho. La Palabra de Dios dice que no te quedes atrapados en el dolor del fracaso; la pena y el resentimiento. La Palabra de Dios te manda que te comprometas a olvidar el fracaso del pasado y que te levantes y sigas adelante; porque Dios tiene preparadas grandes bendiciones para ti en el año Nuevo. Lo primero que debes hacer es levántate de tu fracaso; para lograrlo usa la Palabra que dice: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13, RVR1960)

El acusador traerá los recuerdos y fracasos para acusarte, pero tú debes responder: Dios me ama y me ha ungido con la preciosa sangre del Señor Jesucristo y ahora soy limpio de todo mi pecado y toda mi maldad y declare el Año Nuevo como una nueva oportunidad de Dios para mi vida. Comprométete con este compromiso y vive el mejor año de tu vida.

Comprometete a:
ABANDONAR TUS RESENTIMIENTOS

Existen resentimientos en tu vida, pero no los reconoces porque estamos acostumbrados a los resentimientos; porque le damos un significado negativo; y porque no conocemos las manifestaciones del resentimiento. Pero es importante reconocerlo, porque el resentimiento impide nuestra felicidad. Voy a mencionar algunas frases que pueden identificar el resentimiento.

  • No es malo hablar mal de la gente que no me cae bien.
  • Por mucho que me esfuerzo no recibo lo que merezco.
  • Sé que la gente me critica a mis espaldas.
  • Hay personas que me caen mal sólo de pensar en ellas.
  • Cuando me mandan actúo al revés de lo que quieren.
  • Hay cosas de mi pasado, que no puedo olvidar.
  • Si alguien me hizo daño lo critico para que le duela.
  • Puedo perdonar, pero no olvido lo que me hizo.
  • Hay mucha gente que me cae mal, pero lo disimulo.

Si estás de acuerdo con más de la mitad de las oraciones, posiblemente estás resentido con una o más personas.

¿Qué es el resentimiento? El resentimiento es sentir, una y otra vez, el enojo y el dolor que vivimos en el pasado y que fue provocado por una persona o situación. Es un enojo que reprimimos en ese momento, por temor a las consecuencias o por nuestra incapacidad de confrontar a la persona que lo provocó. El resentimiento está basado en un coraje reprimido que se vive constantemente en nuestros recuerdos.

Pensamientos relacionados con:

  • Haber sido tratados injustamente,
  • La creencia de que los demás quieren aprovecharse.
  • El deseo de venganza y ver al otro sufrir.
  • Estas actitudes están basadas, en el deseo de demostrar que la persona o personas involucradas, no tienen ningún poder o influencia sobre nosotros, podemos estar de mal humor e irritarnos con facilidad, no sólo con la gente que nos hizo enojar, sino con cualquier persona o situación, que pueden no tener ninguna relación con lo sucedido.

   ¿De dónde surge el resentimiento?

El resentimiento surge de pensamientos y sentimientos en relación a experiencias negativas, vividas en algunos momentos de nuestra vida. Algunas de estas situaciones y pensamientos son, por ejemplo: Creer que se han aprovechado de nosotros; Pensar que la vida o las personas son injustas; Que los demás obtienen fácilmente lo que desean y nosotros no; Haber sido maltratado física o emocionalmente, sintiéndonos incapaces de defendernos; Sentir que nuestras relaciones no son justas.
Que nosotros somos los que damos todo y los demás ni lo reconocen, ni corresponden; Ser ignorados o tratados como personas sin importancia; Creer que los demás impiden, con toda intención, nuestros éxitos o bienestar; Sentir que lo que hacemos o logramos, nunca es suficiente; Sentirnos constantemente rechazados, abandonados, humillados, discriminados o devaluados; Pensar que los demás nos hacen sentir inferiores; Nunca tener la oportunidad de que quienes nos lastimaron, reconozcan su culpa y traten de repararla.

Consecuencias

Nos hace sufrir física y emocionalmente. Nos hace difícil confiar o establecer relaciones cercanas con otras personas. El coraje que sentimos, se incrementa cuando vemos el bienestar o reconocimiento de otras personas, que de alguna manera relacionamos con nosotros. Nos mantiene atados al pasado y nos impide ver cualquier opción u oportunidad. Afecta nuestras relaciones con otras personas, porque creemos que nos critican por nuestra conducta y sentimientos.Nos enojamos con ellas, porque pensamos que no entienden lo que nos pasa o que no le dan ninguna importancia. Cuando nos encontramos con la persona que nos lastimó, nuestro nivel de estrés sube. La Biblia dice: Soportándoos los unos a los otros, y perdonándose mutuamente, si alguno tiene queja contra el otro; así como el Señor os ha perdonado; así lo habéis de hacer vosotros también. (Colosenses. 3:13, RVR1960)

Esto es un reto difícil arrancar de nuestro corazón los rencores y resentimiento. Si existe resentimientos es porque en realidad no has perdonado. Los resentimientos han destruido las familias, han arruinado las relaciones de amistad y han dividido iglesias. Abandona ese resentimiento porque te está destruyendo; te esta hacienda más daño, que a la persona que le guardas resentimiento. 

La Biblia dice: Si alguno tiene queja contra otro, así como el Señor os ha perdonado; así lo debéis hacer vosotros. (Colosenses. 3:13, RVR1960) El Diablo die: ¡Véngate! Si lo perdonas te lo va a volver a hacer. Pero Dios te dice: Perdónalo como yo te perdoné a ti. ¿A quién le vas a obedecer?
Si Jesucristo extendió sus manos desde la cruz para perdonarte. ¿Por qué tú no puedes perdonar? La Biblia dice: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” entonces tú también puedes perdonar.

Comprométete a:
RESTAURAR TUS RELACIONES

No hay personas perfectas, ni parejas perfectas, lo que hay es personas y parejas inteligentes y todos somos inteligentes por lo tanto debemos buscar la armonía, la comprensión y las buenas relaciones.

No faltemos el respeto a nuestro prójimo, no ridiculicemos sus puntos de vista ni sus actos. No digamos cosas como; “no seas sucio(a)”, “que te has creído” “estás acostumbrado(a) a…”, “¿por qué no entiendes?”, “esperas que yo lo haga”, “cuando vas a cambiar”, “me cansas”, “me tienes harto(a)”…son frases que rompen la relación.

No juzguemos a las personas cada uno llega de experiencias diferentes. No se trata quien sabe más, quien es mejor, ni de que sexo es; si las cosas se dicen con respeto y tacto llegarán mejor, aun cuando lleve tiempo en su transformación.

1.- El respeto se gana cuando entendemos y respetamos al otro.

2.- A igual que las matemáticas, los problemas se resuelven, no se acumulan. No trate de encontrar a los culpables que lo ocasionaron, sino, de encontrar qué hacer sobre lo que ya se tiene.

Cuando surgen disputas, la meta es resolverlas, no ganarlas.

Lo que suele empeorar una situación es permitir que los sentimientos heridos e incontrolados dominen los pensamientos y las acciones.

Todos deberíamos aprender a resolver las diferencias de forma pacífica, aun cuando tenemos que sacrificar preferencias personales.

No se debe perder de vista el objetivo; el bienestar de la familia; por tanto muchos intereses personales se tendrán que dejar de lado, lo cual requiere madurez y seguridad, además de entrenamiento.

No debemos guardar resentimiento, rencor, odio, ira; porque eso sí va en aumento cuando no se procesa en su momento y nos va enfermando lentamente. Guardar rencor es no haber resuelto el problema, que al seguir acumulándose ocasionará otro conflicto mayor. Recuerde que “guardar rencor, es como tomar veneno y esperar que otros mueran”

La Biblia dice: Vivid en paz de ser posible y en cuanto esté de vuestra parte con todos los hombres. (Romanos 12:18, RVR1960) Muchas de nuestras relaciones se han deteriorado porque no hemos dicho: “Te ofendí, perdóname”.

Comprométete a:
DEJAR TUS PECADOS

La Biblia dice:
Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido a fin de que no sirvamos más al pecado. (Romanos. 6:6, RVR1960)

Así también vosotros consideraos muertos al pecado; pero vivos paras Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. (Romanos. 6:11, RVR1960)

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que obedezcáis a sus concupiscencias. (Romanos 6:12, RVR1960)

Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios, como vivos de entre los muertos resucitado y vuestros miembros a Dios, como instrumentos de justicia. (Romanos. 6:13, RVR1960)

Un reportero de televisión preguntaba a los pacientes del hospital. ¿Qué enfermedad tienes? Artritis, diabetes, presión alta, hasta que uno le dijo yo traigo esta bola. ¿Desde cuándo la tiene? Desde hace mucho tiempo. ¿Y por qué no la has atendido cuando era pequeña? Es que empezó como una espinilla chiquita y ha ido creciendo hasta que me acostumbré a vivir con ella. 

Ya te acostumbraste a las malas palabras; el cigarro; el chisme, la crítica; a las pasiones de la carne que destruyen tu vida y la de tu familia y te aparta a vivir olvidado, no has podido dejar el pecado. Deja de obedecer a tu jefa la carne y las pasiones. La muerte de Jesucristo en la cruz aplastó el poder del pecado. Ahora enfrenta a Goliat no con espada ni con ejército ni con tus propias fuerzas; dile al pecado; vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, una sola piedra derribó al gigante, esa piedra es Jesucristo. 

Compromete a:
VIVIR LAS PROMESAS DE DIOS

Dios es fiel a sus promesas. Lo que promete lo cumple. Jehová Dios es un Dios de pacto y promesas. En Dios se puede confiar. Confía en Dios Padre, en Jesús el Hijo de Dios, que es Dios mismo manifestado como hombre. Confía en el Espíritu Santo de Dios cuando te habla. Cree las promesas de Dios que están en la Biblia. Escuchar, creer y recibir por la fe las promesas de Dios nos harán los hombres y mujeres más especiales y prósperas del mundo.

Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. (Salmos 84:11, RVR1960)

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida y en la casa de Jehová moraré por largos días. (Salmos 23:6, RVR1960)

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19, RVR1960)

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:26, RVR1960)

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmos 27: 1, RVR1960) 006e0074007200