Bendito el que viene en el nombre del Señor

Saludos amados hermanos.  Cuando celebramos la semana santa, estamos celebrando a Jesús. El Salvador paso su ministerio sirviendo, enseñando, sanando, y dando de sí mismo.  Pero ese día entro a Jerusalén y el recibimiento fue diferente.  El entro sentado en un pollino y la biblia dice que la gente le tendían ramos y mantos al piso para que el pollino caminara encima de los ramos y mantos.  Era como tenderle la alfombra roja.  Esta era una forma de honrarlo y la biblia dice que la gente gritaba:

9 Los que iban delante y los que venían detrás gritaban, diciendo: —¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 10 ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Marcos 11:9-10 (RVR1995).

Cuando el pueblo dice Hosanna están diciendo, por favor sálvanos.  Te lo suplicamos Señor, libéranos. 

Que hermoso.  Al fin le dan la entrada de honor a Jesús. La entrada que el se merece.  Reconocen que Jesús viene en el nombre del Señor.  Es más, dejan lo que están haciendo para salir a recibirlo y adorarlo.  En ese momento el pueblo desea adorar al Rey y nada más importaba.  Esa es la forma en que debemos venir a Jesús siempre.  El dejo todo por salvarnos.  Debemos dejar todo por adorarlo. 

Pero la verdad es que pasamos tanto tiempo pidiendo. Sobre todo en estos momentos difíciles.  Estamos esperando que Dios haga algo por nosotros, un gran milagro,  y no nos detenemos para exaltarlo como el Rey que El es. 

Vivimos vidas tan ocupadas.  Siempre hay tanto que hacer.  La televisión, la tecnología, los quehaceres nos tienen tan distraídos. 

Yo amo a mi esposo, pero a veces estoy tan ocupada en otras cosas que creo que tengo que hacer, que cuando el llega a la casa apenas le digo hola de lejos y sigo haciendo lo que estoy haciendo.  Se da cuenta, no le doy el recibimiento que merece.

Me pregunto si hacemos lo mismo con Dios.  Estamos tan envueltos en lo que estamos haciendo, en nuestro diario vivir, que solo lo saludamos de lejos.  Solo venimos a el con una lista de cosas que necesitamos que el haga por nosotros.  Pensamos en él, claro que sí.  Lo amamos, pero no le damos el recibimiento, la atención, y el honor que el se merece.    Le animo a que cambiemos eso hoy.  Deje sus preocupación, sus ansiedades, sus problemas a un lado y venga ante Dios en adoración.  Suplíquele como el pueblo de Israel que le libere, que lo salve,  pero pase mas tiempo adorándolo.  Deje lo que esta haciendo y adórelo.  El no necesita que lo adoremos, pero créame que nosotros necesitamos adorarle.  Necesitamos reconocer que Jesús es el hijo de Dios.  Es Salvador, es Dios, es Redentor.  Es el Mesías.  Es paz, esperanza, luz y vida.  Es amor.  Es grande y soberano.  Amigo, al adorarlo, Dios cambia nuestro lamento en gozo. El cambia nuestro estrés en paz, y nuestra ansiedad en esperanza.  Bendito el que viene en el nombre del Señor.  Jesús se merece toda la adoración.  El es digno de ser alabado por siempre.  Dios lo continúe bendiciendo.