El rey David enfrentó una gran oposición. Todas las personas cercanas dijeron que no tenía potencial de líder, pero él fue capaz de superar todas las opiniones de las personas y supero todos los impedimentos y llego a ser el mayor rey de todo Israel.

Un alumno llegó a su profesor y le dijo: Estoy aquí, profesor, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Dicen las personas que no sirvo para nada; que no hago nada bien; que soy tonto. ¿Qué puedo hacer para que las personas me valoren más? El profesor le dijo: Lo siento mucho joven, pero no puedo ayudarte, estoy muy ocupado:

Si tú me ayudas y logro resolver mi problema, puedo ayudarte a resolver tu problema. Claro, profesor dijo el joven. El profesor sacó un anillo que llevaba en el dedo y le dijo: vete al Mercado y vende éste anillo porque tengo que pagar una deuda. Debes obtener por el añillo lo máximo posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y vuelve con la moneda lo más rápido posible.

Cuando el joven llegó al mercado empezó a ofrecer el anillo a los vendedores. Decía: pido una moneda de oro por el anillo, algunos reían, otros se apartaban sin mirar el anillo. Solamente una persona fue amable y le dijo: Una moneda de oro es mucho oro por un anillo.

Otra persona le ofreció una moneda de plata; pero el joven seguía las instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazaba las ofertas. Después de ofrecer la joya a todas las personas en el mercado, y abatido por el fracaso regresó a ver al profesor y dijo: Profesor: lo siento mucho, nadie quiere dar una moneda de oro por el añillo. Tal vez pudiese conseguir 2 monedas de plata. El profesor le dijo: Primero debemos saber el valor del anillo. Ve al joyero. Pero no importa cuánto te ofrezca, no lo vendas. Vuelve con mi anillo.

El joven fue a ver al joyero. El joyero examinó el añillo con una lupa, lo pesó y le dijo: Dile a tu profesor que si lo quiere vender le puedo dar hoy 70 monedas de oro; pero si me espera hasta mañana le doy 92 monedas de oro. El joven corrió a casa del profesor para contarle lo ocurrido y el profesor le dijo: Tu eres como esta joya: valiosa, bella, única y especial que solamente puede ser valorada por un especialista. (Jorge Bucay). ¿Pensaste que cualquier persona podía descubrir tu verdadero valor? Todos somos como esta joya. Valiosos, bellos, únicos y especiales, pero andamos por los mercados de la vida esperando que personas inexpertas nos valoren.

Lo mismo le paso a David, desde muy temprana edad en su vida su papa, sus hermanos y las personas con las que se relacionó le pusieron muchas limitaciones. Pero David fue un hombre que logró grandes éxitos en su vida y logro los éxitos más altos de su tiempo.

Fue un gran guerrero; un gran estadista; un gran ingeniero y el más extraordinario de los reyes; sin embargo, hubo muchos que nunca vieron su potencial. En su juventud, no tenía la apariencia de un guerrero ni de un rey. Era el menor de sus hermanos y como un muchacho no recibió el apoyo de los que le rodeaban.

Las batallas más difíciles de David no fueron contra el oso, ni contra el león que mataba mientras protegía las ovejas de su padre. Sus mayores obstáculos en su vida fueron los que crearon en su mente las personas que trataron de ponerle limitaciones. Veamos como las personas vieron a David desde muy joven.

El padre de David dijo:

A. DAVID NO TIENE EL POTENCIAL DE REY.

 Isaí el padre de Davidpensó que no tenía el potencial de rey. ¿Eres uno de los que sienten el dolor de tener un padre que no cree en ti? David conoció ese dolor. El padre de David, Isaí, se entusiasmó mucho cuando supo que el profeta Samuel venía a ungir a uno de sus hijos para ser el próximo rey de Israel.

Isaí el padre de David debió haber hablado con su esposa por horas sobre la visita del profeta Samuel. Isaí debió haber considerado las buenas cualidades que poseía cada uno de sus hijos. Isaí y su esposa probablemente no durmieron esa noche por estar pensando en esto: ¿A quién escogería Dios para ser el siguiente rey de Israel?

Cuando el sacerdote Samuel llegó a la casa de Isaí para ungir a uno de los hijos, Isaí puso en fila a sus hijos que según él tenían el potencial para ser el siguiente rey de Israel. En esa fila Isaí tenía a todos sus hijos excepto David. Incluso, Isaí ni se molestó en llamar a David que estaba en el campo. Y al principio, el profeta pensaba igual que Isaí. Juzgó a los hijos basándose en quién tenía el aspecto de rey. Sin embargo, Dios tenía otra cosa en mente. Las Escrituras dicen: 6 Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.  (1 Samuel 16:6-7, RVR1960)

Isaí hizo desfilar siete hijos delante del profeta Samuel, pero Dios no escogió a ninguno de ellos. Dios quería a David, el único con el corazón como el corazón de Dios. Estimado hermano, es maravilloso y esperanzador saber que Jehová Dios te valora por lo que eres, a pesar que tu familia no te de el valor que tienes.

Más aún si tu familia no tiene el amor ni el temor de Dios, nunca podrán ver por los ojos de Dios y nunca te darán el valor que Dios tiene para ti. Ni el padre de David lo valoró, pero el Señor Jesucristo te valora y hoy mismo está invitando a que lo recibas en tu corazón y recibas la salvación, la herencia celestial; y la bendición de ser parte de la familia de Dios.

Los hermanos de David dijeron:

B. NO TIENE EL POTENCIAL DE GUERRERO.

David también experimentó el rechazo de sus hermanos. Cuando la nación de Israel fue a la guerra contra los filisteos, tres hermanos de David se convirtieron en soldados del ejército israelita. David no le permitió ser soldado del ejército israelita y se quedó en casa para cuidar los rebaños de su padre.

Pero después de unos días que sus hermanos estaban en el campo de batalla Isaí envió a David al campo de batalla para que llevara alimentos a sus hermanos y para que le traiga noticias de sus hijos. Los hermanos de David lo despreciaron al verlo llegar al campo de batalla y más aún lo despreciaron cuando David mostró interés en pelear contra el gigante Goliat, sobre todo porque todos los soldados del ejército israelitas le tenían miedo al gigante filisteo. La Biblia dice que su hermano Eliab se puso furioso y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido. (1 Samuel 17:28, RVR1960). Los hermanos de David vieron en el solamente a un muchacho pastor de unas pocas ovejas en el desierto y nada más; pero la verdad de todas es que Dios lo veía como un muchacho con una misión en la vida. Con un propósito en la vida, con un objetivo y con fe en Jehová para triunfar en la vida.

El rey Saúl dijo:

C. NO TIENE EL POTENCIAL DE CAMPEÓN.

Cuando el rey Saúl escuchó que había un muchacho en el campamento que quería pelear contra el gigante Goliat, lo mandó a llamar. El rey Saúl esperaba ver un gran guerrero; alto, con físico de atleta y experimentado en mil batallas, pero el que entró era un muchacho pastor de ovejas, diciendo: Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleara contra este filisteo. (1 Samuel 17:32, RVR1960).

La respuesta del rey Saúl revela su escepticismo que tenia del muchacho: Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y hombre de Guerra desde su juventud (1 Samuel 17:33, RVR1960). El rey Saúl pensó que David no tenía las cualidades ni las habilidades de un de campeón; pensó que no estaba preparado físicamente para esa tarea.

Saúl trató de ponerle a David su armadura. (Por qué no, ¡Saúl no la usaba para nada!) Aunque, por supuesto, la armadura de un hombre alto y maduro guerrero como Saúl no le servía a un muchacho como David y se la tuvo que quitar. David no le permitió a Saúl que lo detuviera por sus pocas expectativas, ni por su voluminosa armadura.

El gigante Goliat dijo:

D. NO TIENE EL POTENCIAL DE UN PELEADOR.

La afrenta final para David llego cuando Goliat lo vio avanzando para encontrarse con él en la batalla. El gigante filisteo lo miro y dijo: 43 ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. 44 Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. (1 Samuel 17:43-44 RVR1960)

El gigante Goliat despreció a David y le hizo saber que lo mataría y que no era digno de un entierro y lo atacó. Uno puede con facilidad determinar el calibre de una persona a través de la cantidad de oposición que le hacen para desalentarla.

David enfrentó una gran oposición. Todo el mundo le dijo que no tenía potencial, pero él fue capaz de superar a su familia (limitaciones de relaciones) superar a los “reyes, Saúl” (limitaciones de liderazgo) superar a los “Goliat” (limitaciones de habilidades) Se quitó de encima todas las limitaciones que otros le pusieron y mató a Goliat. Y cuando lo hizo, despojó al ejército de Israel de sus miedos, inseguridades y derroto al ejército filisteo. ¡La victoria personal de David se hizo la victoria de toda una nación!

David el muchacho se salió de la nada se convirtió en un hombre conforme al corazón de Dios; en un gran rey de éxitos. Esto me lleva a pensar y reflexionar de esta manera. Mejor dicho, me enseña cuatro cosas.

Las limitaciones no son obstáculos a menos que se lo permitas.

Mi padre, mis hermanos y mi líder pensaron que no tenía el potencial. Sin embargo, en realidad, tenía el potencial más maravilloso de todos; tenía el potencial de Dios. A pesar de las reacciones negativas de otros, con la ayuda de Dios fui capaz de avanzar en mi juventud. Nunca olvidé el día en que Samuel me ungió. A partir de ese día el Espíritu del Señor vino sobre mí en poder. Y me di cuenta de que Dios me fortaleció para que me levante por encima de las limitaciones que la vida y otros trataban de ponerme. Dios también puede hacerlo por ti hoy.


  • No trates de ser otra persona cuando te imponen limitaciones.

Cuando Saúl se percató que iba a luchar contra Goliat, trató de ponerme su armadura. Quería que enfrentara el problema como él lo haría. Me probé la armadura porque me intimidó, pero como es natural no me servía. En ese momento me di cuenta de que Dios no quería sustituir a Saúl; ¡me quería a mí! Dios nunca nos pedirá cuenta por dones que no tenemos, ni responsabilidades que no nos ha dado. ¡Dios quiere que tú seas tú mismo! para que superes tus limitaciones y seas de bendición y ayuda a otros para que alcancen su potencial.

  • Cuando enfrentes al gigante, solo piensa en derrotarlo.

Nunca me imaginé que mi victoria se convertiría en el triunfo de Israel. En el momento que cayó Goliat, se levantó el ejército de Israel. Su temor e intimidación fueron sustituidos por valor, poder, seguridad en sí mismos y valentía. Ese día aprendí mi extraordinaria lección de liderazgo: La gente sigue el ejemplo de su líder. En el momento que cumplí más de lo que nadie pensó que era posible. ¡También lo hizo mi pueblo!


  • Oración final.

Señor: ayuda a mis amigos a verse como tú los ves, no como otros lo hacen ver, con su atención fija en lo que pueden cumplir contigo y no en lo que no pueden realizar sin ti, y que se levanten por encima de las limitaciones que algunos les han puesto, de modo que puedan ayudar a otros a superar sus limitaciones. Amen